Controles odontológicos periódicos revelan el estado de salud del paciente

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Por Dra. Lorena Spatakis, Odontóloga.

 

Los controles odontológicos periódicos pueden indicar al odontólogo el estado de salud general de un paciente. El tiempo ideal entre ellos varía de 3 a 12 meses, de acuerdo al estado de salud de encías y dientes. Los odontólogos toman en cuenta el riesgo de posibles infecciones futuras para definir este período de alta parcial.

Frecuencia

La opinión del odontólogo sobre el período ideal de tiempo entre controles en odontología ayuda a mantener la salud bucal, porque cualquier problema dental va a ser fácilmente notorio y tratable antes de que progrese en demasía.

Faltar a la cita marcada hace que se manifiesten problemas bucales que avanzan sin una correcta intervención. Cuando comience a doler, estos problemas van a ser más desafiantes de tratar, por lo que es esencial atender las infecciones temprana- mente o, preventivamente, cuando sea posible, mediante la visita periódica.

Los períodos varían

La frecuencia de las visitas varían según cada paciente y se adaptan a las diferentes etapas de vida. La importancia de acudir periódicamente al odontólogo no sólo se traduce en una sonrisa sana y perfecta. Se recomienda controles en niños y adultos y establecer las medidas preventivas individuales para cada persona hasta alcanzar la salud bucal.

En niños, los dientes permanentes son más vulnerables a las caries cuando apenas erupcionan. Por eso, cuando les sale el primer molar permanente (entre los seis y los ocho años) necesitan chequeos periódicos cada 6 meses. Además, hay que monitorear el crecimiento dentomaxilofacial, es decir supervisar las estructuras dentales, maxilares y faciales en desarrollo para obtener armonía facial;. en el caso de detectarse una anomalía hay que intervenir a tiempo mediante un tratamiento de ortopedia u aparatos.

Esto es muy importante, porque hay procesos que son muy difíciles de revertir más adelante. Hay otro aspecto muy importante a tener en cuenta. Los estudios demuestran que los niños que consultan periódicamente al odontólogo desde una edad temprana tienen menos restauraciones.

En los adolescentes los dientes son menos vulnerables, pero tienen otros factores de riesgo (hormonales y de higiene personal) que inciden, por lo que se recomiendan controles periódicos para mantener la motivación, hasta la erupción de los terceros molares, o del juicio, que ocurre alrededor de los veinte años.

En adultos, hay muchas patologías que pueden manifestarse en la boca. Acudir al dentista a tiempo es un método de prevención. Varios estudios indican que un alto porcentaje de enfermedades, (alrededor de 120), tienen un componente bucodental derivado de encías inflamadas o sangrantes, úlceras, sequedad bucal, mal aliento, sabor metálico y muchos otros cambios en la cavidad bucal.

Esto significa que muchas de las patologías aparentemente ocultas pueden diagnosticarse a partir del estado bucodental del paciente. Por ello, incluso las personas que no tienen piezas dentales propias deben concurrir a control del resto de su cavidad bucal, o a la higiene de sus prótesis o implantes.

En adultos, hay un segundo motivo para la visita odontológica que no tiene que ver con la prevención o el hallazgo oportuno de patologías incipientes. Incluso, si el odontólogo no encuentra ningún problema de salud, es oportuno recordar el cuidado dental y la higiene. Por lo general, un adulto requiere de profilaxis cada 6 meses o anualmente; en raras ocasiones se podría estirar el período a dos años.

Consulta de control

Lo primero que ocurre en una visita periódica de control es que el dentista examina el estado actual de la boca del paciente, y decide si requiere atención futura. Según su experiencia evalúa la salud bucal existente, los dientes, el riesgo de contraer alguna enfermedad en el futuro, y aconseja sobre los cuidados que su boca requiere para evitarla.

En cada consulta el dentista hará lo siguiente:

  • Examina dientes, encías, cavidad oral.
  • Pregunta sobre:
    • La salud general; cualquier cambio o problema de salud reciente puede estar afectando dientes, encías o boca.
    • Su estilo de vida, dieta, uso abusivo del alcohol, cigarro, sedentarismo.
    • Dieta y sueño, dolores de cabeza periódicos.
    • Hábitos de higiene y consejos acerca de la mejor manera de hacerlo si no está resultando la apropiada.
    • Recomienda tratamientos necesarios si hay signo de infecciones. Explica asimismo los riesgos y costos de los tratamientos que fuesen necesarios.
    • Planea la fecha para la próxima cita de control.

 

Al finalizar la consulta el dentista recomienda una fecha para la próxima consulta.

La frecuencia exacta de la visita debe ser evaluada por el dentista al determinar el pronóstico de riesgo para cada paciente. Por tanto, es individualizada. Los pacientes de bajo riesgo esperarán más para su próxima consulta. Los de alto riesgo o que se encuentren en un tratamiento activo que requiera monitorización lo harán con más periodicidad.

Se recomienda que los niños hasta que lleguen a la adultez concurran cada 6 meses, si el profesional considera que son de bajo riesgo. O sea que 6 meses es el mayor período de tiempo que un niño sano debería pasar sin ver un dentista.

Los adultos pueden tener una visita anual, o, en caso de no requerir profilaxis y tener riguroso cuidado de sus encías y dientes, pueden hasta extenderla por dos años.

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