Suplementos nutricionales para deportistas: ¿aliados o enemigos?

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Por el Lic. Miguel Kazarez, M. Sc. en Nutrición Deportiva.

Aminoácidos, Beta Alanina, Creatina, L-Carnitina, Glutamina, Maca, Whey protein, son algunos de los tantos nombres con los que se cruzan nuestros ojos al pasar por farmacias o tiendas deportivas.

Mientras algunos los cuestionan, otros los endiosan. Pero, ¿qué es un suplemento? ¿Sirve para todos? ¿Su ingesta supone un riesgo para nuestra salud? Responder a estas y otras interrogantes supone todo un desafío y puede volverse complejo. No obstante, es artículo busca responder algunas dudas, despejar algunas interrogantes y aclarar algunos conceptos.

Definición y legislación

La legislación directa sobre los suplementos comenzó en 1938, en los Estados Unidos. La finalidad fue establecer estándares y regulación de estos productos, al igual que los alimentos.

En el año 1994, la Dietary Supplement Health and Education Act (DSHEA), estableció la regulación sobre suplementos y los definió.

Si bien esta normativa rige solo para Estados Unidos, numerosos países y regiones se han basado en ella para aplicarla en sus territorios.

En 2018, el Comité Olímpico Internacional (COI) consideró que la definición de 1994 era insuficiente, por lo que reunió a un grupo de expertos para llegar a un consenso. A partir de entonces, se considera que un suplemento es “un alimento, componente alimenticio, nutriente o un compuesto que se ingiere intencionalmente, además de la dieta consumida habitualmente, con el objetivo de lograr un beneficio específico para la salud y/o el rendimiento”.

Estos mismos profesionales han descrito cuatro maneras distintas en las que pueden llegar a presentarse los suplementos:

Alimentos funcionales, es decir, que se han enriquecido con algún nutriente adicional o componentes fuera de su composición típica. Ej: alimentos enriquecidos con vitaminas y minerales.

Alimentos deportivos o formulaciones que proporcionan energía y nutrientes en una forma más conveniente. Ej: bebidas deportivas, barritas y geles deportivos.

Nutrientes y otros componentes de otros alimentos o hierbas suministrados de forma aislada o concentrada.
Productos de múltiples ingredientes que contienen varias combinaciones de las opciones descritas anteriormente.

¿Por qué se toman?

Diversos motivos pueden conducir a las personas a elegir suplementos: mejorar la salud, corregir deficiencias de micronutrientes o provisión de energía y macronutrientes en quienes presentan dificultades de cubrirlos solamente a través de alimentos. Otros encontrarán en ellos beneficios en el rendimiento o los utilizarán como estrategia de apoyo para ciertos entrenamientos, para lograr manipular su composición corporal, reducir las molestias musculares o favorecer la recuperación de una lesión.

Si bien pueden ser una muy buena alternativa en determinados escenarios deportivos terminan siendo opciones más costosas.

Pero también es innegable que muchas veces se acude a ellos como póliza de seguro “por si acaso” o porque los atletas saben o creen que otros también los están utilizando.

¿En qué situaciones se recomienda su consumo?

Recomendar su consumo dependerá del contexto y de la persona. Resulta tentador pensar en atajos, caminos cortos y en la universalidad de las recomendaciones.

Para una pequeña cantidad de suplementos deportivos hay buena evidencia que pueden mejorar el rendimiento de algunos atletas en algunas situaciones específicas con poco o ningún riesgo de resultados adversos.

Los atletas pueden responder de manera muy diferente a un suplemento dado; mientras algunos se pueden ver beneficiados, otros no solo no experimentan ninguna utilidad sino que incluso manifiestan algún efecto negativo en el rendimiento o en su salud.

Por ejemplo, las bebidas deportivas, aunque contengan azúcar, son una excelente herramienta para rehidratar a un deportista y aportar carbohidratos. Para un deportista de ultrarresistencia, que pasa varias horas corriendo, es sumamente útil la selección de este producto. En cambio, un oficinista que pasa 9 horas sentado y acude solamente 60 minutos al gimnasio, este tipo de bebida terminará siendo perjudicial, ya que no mejorará su rendimiento e incluso la cantidad de azúcar que consumirá será excesiva.

Existen pocos suplementos con suficiente evidencia que demuestren mejoras al consumirlos. Entre ellos se destacan la cafeína, monohidrato de creatina, whey protein, alimentos deportivos (geles, barritas deportivas, bebidas deportivas), óxido nítrico, bicarbonato de sodio y beta alanina.

Su consumo se suele ver como un medio para solucionar determinados problemas o dificultades. Sin embargo, la realidad indica que es bastante más importante tener una adecuada alimentación, ejecutar buenos programas de entrenamiento, descansar apropiadamente y tener un adecuado manejo de las emociones. Estos aspectos terminan siendo bastante más importantes que la selección adecuada de suplementos y su protocolo de suplementación.

Asesorarse con un profesional antes de elegirlos

De hecho, muchos consumidores omiten sus efectos adversos. La aparición de estos efectos indeseados pueden surgir a partir de una serie de factores que incluyen la seguridad y la composición del producto per se y por patrones de uso inadecuados.

Las malas prácticas de los atletas incluyen la mezcla indiscriminada de muchos productos, sin importar las dosis totales de algunos ingredientes o las interacciones problemáticas entre los ingredientes.

De acuerdo a reportes internacionales, se estima que un 10-15% de los suplementos suelen estar contaminados con sustancias dopantes y un 80% no contienen lo que realmente dicen. Es decir, no solo basta con saber usarlos adecuadamente, sino que también es importante elegir la marca apropiada.

De hecho, un estudio realizado en Europa encontró que la tasa de contaminación en suplementos nutricionales varió de 12 a 58% en muestras analizadas entre 2000 y 2017 y, en 216 casos, se encontraron hormonas en suplementos dietéticos que no deberían haberlas contenido. Esta contaminación puede deberse principalmente a dos causas: contaminación cruzada o contaminación intencional.

Por tanto, hay 3 preguntas de oro que cualquier individuo debe realizarse a raja tabla, previo a adquirir un producto: ¿Es seguro? ¿Es legal? ¿Es eficaz?

Como complemento de estas preguntas, Ronald Maughan, Deportólgo del COI, ha establecido las siguientes reglas: “Si funciona, probablemente esté prohibido. Si no está prohibido, probablemente no funcione. Pueden haber algunas excepciones.”

Ni enemigos ni aliados. Los suplementos pueden ser una estrategia más a utilizar en determinados sujetos y escenarios. Su prescripción dependerá de cada caso. Previo a la selección de cualquier suplemento, es importante asesorarse debidamente.

En resumen

Los suplementos resultan sumamente atractivos. Sin embargo, antes de indicar su consumo, el deportista debe someterse a detallada evaluación sobre su historial médico, nutricional, del rendimiento deportivo, de su composición corporal y someterse a pruebas bioquímicas. Puede parecer tedioso, pero realizar esto es fundamental para:

  1. Asegurarse que el plan nutricional sea suficiente en energía y nutrientes.
  2. Que el deportista pueda beneficiarse de suplementarse por un período agudo o crónico, corregir/prevenir deficiencias y comprender el protocolo de suplementación.
  3. Que su salud no esté en riesgo con el uso de ese suplemento.
Puntos clave:
  • Los suplementos nutricionales son una parte establecida del paisaje del deporte moderno y seguramente lo seguirán siendo.
  • Los atletas que toman suplementos a menudo no comprenden claramente los efectos potencialmente peligrosos.
  • Los suplementos deberían usarse solo después de que se haya realizado un análisis cuidadoso médico nutricional del costo-beneficio.

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