Trastorno por atracón: un problema muchas veces oculto

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Por la Lic. en Nutrición Julia Cassinelli.

Se trata de un trastorno de la conducta alimentaria que afecta el modo de alimentarse y, por lo tanto, la salud física y emocional.

Consiste en realizar atracones frecuentes de comida, en donde se ingiere una cantidad excesiva de alimentos perdiendo el control. Cada atracón es seguido por una profunda sensación de malestar; la persona se siente culpable, avergonzada y muy mal consigo misma por no poder controlarse. La vergüenza es tal que muchos esconden su problema y lo sufren en secreto, sin pedir ayuda.

El trastorno por atracón se reconoce como patología desde hace muchos años. En principio era considerado como un trastorno alimentario no especificado y con criterios diagnósticos en estudio. Desde el año 2014 tiene entidad clínica y criterios diagnósticos definidos. Está descripto en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), dentro del apartado “Trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos”.

Criterios diagnósticos

Según el DSM-5, el Trastorno por atracón está presente cuando una persona experimenta episodios recurrentes de atracones con una frecuencia de, al menos, una vez por semana durante 3 meses. Se define “atracón”, como un episodio en el que deben estar presentes dos hechos:

  1. Ingesta de una gran cantidad de alimentos muy superior a lo que una persona normalmente puede llegar a consumir en un  período de tiempo similar en circunstancias parecidas.
  1. Sensación de completa falta de control sobre lo que se ingiere durante ese episodio. La persona verdaderamente siente que no puede controlar qué come ni la cantidad de lo que ingiere durante ese momento.

El manual también establece como criterio que los episodios de atracones estén asociados a tres o más de los siguientes hechos:

  • Comer mucho más rápido de lo normal.
  • Comer hasta sentirse “desagradablemente lleno”.
  • Comer grandes cantidades de alimentos sin sentir hambre.
  • Comer solo, debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere.
  • Sentirse luego a disgusto, deprimido o muy avergonzado.

Además, el DSM-5 establece que se debe comprobar que exista un malestar intenso y significativo respecto a los atracones.

A diferencia de lo que ocurre en la bulimia nerviosa, los atracones no van sucedidos de una conducta compensatoria, de tipo purgativa para eliminar el exceso de calorías ingeridas.

Calidad de vida deteriorada

Los atracones llevan a un deterioro de la calidad de vida, ya que repercuten negativamente en la salud física y emocional.

Por lo general, los alimentos elegidos son pocos saludables, con gran contenido en carbohidratos, grasas de mala calidad, calorías, sodio y azúcares refinados. Esto conlleva un aumento directo del riesgo de padecer sobrepeso, obesidad y sus enfermedades asociadas como hipertensión arterial, colesterol, diabetes, entre otras.

Desde el punto de vista emocional el paciente vive su compulsión como algo muy desagradable que no puede controlar y que domina por completo su vida.

Este trastorno afecta su vida personal y, muchas veces, su desempeño laborar y social. Es común que estas personas tiendan a aislarse socialmente para ocultar su problema que tanto los avergüenza. Tienen la autoestima muy baja y una muy mala imagen de sí mismos.

Afecta a un gran número de personas

En los últimos años, el trastorno por atracón ha crecido en forma alarmante, por lo que actualmente se considera un problema de salud de gran prevalencia.

Es más frecuente en mujeres que en hombres. Puede presentarse en personas con un peso normal, pero está muy relacionado con el sobrepeso y la obesidad, sobre todo en pacientes con obesidad severa y obesos que se encuentran en tratamiento para perder peso.

La mayoría de estas personas se han sometido a dietas en numerosas ocasiones y manifiestan lo difícil que les resulta ajustarse al plan dietético indicado. También es común que tengan con frecuencia grandes variaciones de peso y una mayor preocupación o angustia relacionada con su peso corporal.

Causas: una combinación de factores

La causa del trastorno por atracón todavía no está definida. Al igual que otros trastornos alimenticios resulta de una combinación de factores psicológicos, biológicos y medioambientales.

Algunos estudios han mostrado que la restricción alimentaria muy estricta puede estar relacionada con su aparición. Esto explicaría porqué en los obesos en tratamiento para perder peso es mayor la incidencia de trastorno por atracones que entre quienes no están en tratamiento.

Se asocia fuertemente con la depresión, la ansiedad, una autoestima baja y emociones negativas como angustia, miedo, aburrimiento, tristeza, ira. Las personas recurren al atracón como una forma de escapar de sus emociones, para llenar un vacío interno o para evadir el estrés y la angustia.

La mala noticia es que esta conducta no resuelve ninguno de sus problemas sino que por el contrario los agrava. Cada episodio de comer en forma mecánica y compulsiva es seguido de malestar emocional por no haberse podido controlar, con lo cual se agrava aún más la situación.

En resumen: la depresión, la angustia, la ansiedad, el estrés, una autoestima baja, una mala imagen corporal propia, haber estado todo el día bajo la presión de un régimen alimentario muy estricto, en combinación con la disponibilidad de alimentos preferidos pueden convertirse en factores desencadenantes de los episodios de atracones. Por tanto sobre ellos es que se debe trabajar en el tratamiento de este trastorno.

¿Cómo enfrentarlo?

Para poder enfrentar este trastorno lo primero es contarlo. Es de gran utilidad que la persona encuentre a alguien cercano para confiarle lo que esta viviendo y conseguir su apoyo. Debe pedir ayuda profesional, antes de que la situación empeore y se torne aún más difícil.

Dada la complejidad de sus causas quienes lo padecen deben ser tratados por un psicólogo especializado en el tema que trabaje de manera multidisciplinaria con un licenciado en nutrición.

La psicoterapia es imprescindible para salir del círculo vicioso en el que se encuentra inmersa la persona. Se trabaja sobre la autoestima para lograr que se sienta bien consigo misma y no recurra al descontrol alimentario frente a los retos y problemas que le presenta la vida. En muchos casos, es necesario combinar el tratamiento sicológico con medicación para resolver problemas asociados de base como depresión o ansiedad.

El tratamiento nutricional va de la mano del psicológico. A medida que la persona tenga avances en el control de sus emociones, también logrará progresos en su conducta alimentaria. El objetivo del tratamiento es ayudar a la persona a tomar control sobre sus hábitos alimentarios. Lograr que la frecuencia de atracones vaya disminuyendo hasta que ya no se produzcan.

Alimentación consciente: una eficaz herramienta terapéutica

Consiste en comer prestando atención plena a la comida, a los alimentos en si, a su sabor, olor y textura, así como al motivo por el cual los ingerimos. Se debe tomar consciencia del acto de alimentarse y disfrutarlo. De esta forma se logra controlar lo que se come. Para ello es preciso aprender a identificar las sensaciones de hambre y saciedad y a no relacionar la ingesta de alimentos con conflictos emocionales. Antes de comer hay que detenerse a pensar cuál es el motivo que nos está llevando a comer, ¿es hambre u otro motivo?

Esta forma de relacionarse con la comida, para muchos novedosa, es de gran utilidad a la hora de combatir el trastorno por atracón. El paciente debe reaprender a relacionarse con ella. Se debe evitar que coma por motivos emocionales.

Tomar conciencia de que se está comiendo en exceso por motivos emocionales y establecer estrategias para controlar dicho hábito, es el primer paso para resolver el desorden alimenticio.

Muchas veces se le pide al paciente que anote los factores emocionales, las situaciones que lo llevaron a cometer el atracón, de modo que pueda comenzar a identificar qué es lo que lo desencadena y así poder enfrentarlo desde la sicoterapia.

En caso de que exista conjuntamente un problema de sobrepeso, obesidad o cualquiera de sus enfermedades asociadas que requiera restricción de algunos alimentos, se deben evitar las dietas muy estrictas y dejar un margen de calorías para dar lugar a la gratificación con los alimentos preferidos del paciente.

Si se somete a la persona a la privación durante mucho tiempo de sus alimentos preferidos, tendrá mayor deseo y ansiedad por consumirlos, lo cual aumenta la presión.

No queremos que esto suceda porque aumenta el riesgo de que se desencadene el atracón. El paciente no tiene que sentirse presionado por estar bajo un tratamiento que no es capaz de cumplir. Debemos ir marcando metas accesibles que estén a su alcance y así podrá cumplirlas y sentirse bien con sus logros y consigo mismo.

Ejercicio físico

Dentro del tratamiento es importante incentivar a la persona a que realice ejercicio físico como estrategia para canalizar la ansiedad, perder peso si fuera necesario y para mejorar la sensación de bienestar general, ya que el ejercicio librera endorfinas que nos hacen sentir mejor.

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